Legal
Susana
02.11.2023Actualizado el 03.11.2023
Desde Housell te contamos lo que tienes que saber antes de hacer un Contrato de Fideicomiso Inmobiliario y las razones por las que en ciertos casos es la mejor opción

Bienvenido a nuestro portal de noticias inmobiliarias. Seguramente has llegado hasta aquí porque quieres obtener información sobre un tema que está ganando relevancia en España: el contrato de fideicomiso inmobiliario, una herramienta jurídica y financiera que permite a una o más personas transmitir la propiedad de bienes, en este caso inmuebles, a una entidad fiduciaria. El objetivo es que esta entidad administre o disponga de los bienes para un propósito específico, beneficiando a terceros.

Pero, vamos a ahondar un poco más en el tema y hablemos sobre: ¿Qué es un Contrato de Fideicomiso?

Un contrato de fideicomiso para vivienda es un acuerdo mediante el cual el fiduciante (la persona que transfiere los bienes) le otorga propiedades con determinados bienes fiduciarios a otro sujeto que ha sido designado como fiduciario. Este último es el encargado de administrar y conservar los bienes hasta que sean entregados a una tercera persona, conocida como fideicomisario. Este tipo de contrato es especialmente útil en proyectos de construcción, ya que permite recaudar fondos de futuros compradores para financiar la obra. Una vez finalizado el proyecto, los derechos se transfieren a los beneficiarios según lo acordado.

Los contratos de fideicomisos en España se utilizan principalmente para tres propósitos:

  1. Proteger y administrar activos: al transferir la propiedad de los bienes a un fiduciario, se evita que puedan ser embargados o reclamados en caso de problemas económicos o litigios.
  2. Garantizar la continuidad de los negocios: especialmente en el caso de negocios familiares, un fideicomiso puede establecer un plan de sucesión que permita a los herederos gestionar y controlar la empresa de manera adecuada después del fallecimiento del fundador.
  3. Planificación de la sucesión patrimonial: los fideicomisos permiten establecer reglas y condiciones específicas sobre cómo deben ser utilizados los activos, lo que puede incluir ventajas fiscales para los beneficiarios.

En cuanto a los tipos de fideicomisos más comunes en España, se encuentran los siguientes:

  1. Fideicomiso de garantía: para asegurar el cumplimiento de ciertas obligaciones financieras.
  2. Fideicomiso testamentario: para administrar y distribuir los bienes de una persona después de su fallecimiento.

Contratos de Fideicomiso: tipos

En el ámbito inmobiliario, los tipos de fideicomisos inmobiliarios que puedes encontrar en España son los siguientes:

  1. Fideicomiso Condicionado: se activa cuando se cumple una condición específica, por ejemplo, la muerte del primer heredero.
  2. Fideicomiso a Plazo: se activa tras el transcurso de un tiempo determinado que se establece por contrato.
  3. Fideicomiso Puro: el fiduciario no puede disfrutar de los bienes, solo administrarlos.
  4. Fideicomiso de Residuo: el fiduciario puede disfrutar de los bienes, pero debe conservar al menos una parte del patrimonio.
  5. Fideicomiso Revocable e Irrevocable: en el revocable, el testador puede cambiar las condiciones en cualquier momento, mientras que en el irrevocable, una vez se ha establecido, no se puede modificar.
  6. Fideicomiso Ciego: los beneficiarios no conocen las inversiones del fideicomiso y no tienen derecho a intervenir en su gestión.
  7. Fideicomiso Civil: se rige por el Derecho Civil y no tiene necesariamente fines comerciales.
  8. Fideicomiso Testamentario: el contrato de fideicomiso testamentario se incluye en un testamento y se activa tras la muerte del testador.

Cómo hacer un contrato de fideicomiso en España

En España, el contrato de fideicomiso es una figura legal que suele ser gestionada por abogados especializados.

El fideicomiso es especialmente útil cuando se desea asegurar que un patrimonio o bienes específicos pasen a manos de una persona determinada, pero solo después de que una primera persona (el fiduciario) los haya administrado o conservado. Por ello, un buen ejemplo de un contrato de fideicomiso es el utilizado para proteger la herencia y asegurar que los bienes sean administrados por una persona de confianza antes de ser transmitidos al beneficiario final (fideicomisario).

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