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16.11.2021
Una auditoría energética tiene por fin entender la eficiencia energética de una casa o edificio.

Cuidar nuestra vivienda es una cuestión esencial para todos los propietarios, todavía más en plena crisis energética en toda Europa. La Unión Europea avanza hacia la descarbonización total de la economía para 2050 y las energías renovables se antojan cruciales para ese propósito. Los consumidores podemos poner nuestro granito de arena y de paso, hacer que las facturas nos salgan más baratas. Para ello sirve la auditoría energética. ¿Quieres saber más sobre qué es una auditoría energética?

La auditoría energética es un estudio realizado en un edificio, con el objetivo de ofrecer consejos a los consumidores para mejorar la eficiencia y rentabilidad de sus viviendas. En su mejor versión, la auditoría energética se adapta a cada usuario, ofreciendo así un plan de acción que propone medidas para lograr un ahorro energético y económico.

 

¿Por qué es recomendable hacer una auditoría energética?

 

Realizar una auditoría energética funciona muy bien en los lugares donde exista un alto consumo energético y por tanto, el margen de mejora sea más grande. En España, hay varios casos donde esto se aplica a la perfección:

  1. Viviendas con antigüedad (50 años o más): nuestro país, en ciertas zonas o barrios, tiene fincas urbanas construidas hace muchos años. Lo normal es que estas viviendas tengan un mal aprovechamiento del consumo.
  2. Comunidades de vecinos: la energía eléctrica se consume 24 horas al día, ya que conviven personas con hábitos de vida muy diferentes.
  3. Empresas: varía en función de su actividad, pero necesitan una fuente de energía constante para poder funcionar.

El coste de una auditoría energética se sitúa en torno a los 800-1.000 euros para una comunidad de vecinos, mientras que para una empresa mediana no debería superar los 3.000 euros. En el caso de las grandes empresas (+250 trabajadores y +50 millones de euros de volumen de negocio), es obligatorio realizar una auditoría energética, tal y como indica el RD56/2016 de la Directiva 2012/27/UE.

 

¿Cómo se hace una auditoría energética?

 

La auditoría energética analiza varios factores dentro del consumo:

  1. Consumo energético: se utilizan las facturas para comparar los datos que los contadores arrojan con los datos óptimos a los que se aspira a llegar.
  2. Red eléctrica: se evalúa su eficiencia, controlando el porcentaje de energía desaprovechada para el consumo.
  3. Envolvente: la función de esta auditoría energética es estudiar el aislamiento de una vivienda, para detectar posibles pérdidas de energía.
  4. Iluminación: se realizan pruebas para conocer la potencia consumida y la capacidad de los equipos lumínicos existentes. El objetivo es detectar posibles mejoras.
  5. Equipos de generación, distribución, climatización y ventilación: aquí procede un análisis de los equipos de toda la vivienda (calderas, calefacción, bombas…). El mantenimiento debe realizarse de forma periódica y en caso de que se queden obsoletos, deben sustituirse.
  6. Control y gestión del uso de la energía: los equipos han de ser revisados para comprobar que están trabajando y midiendo de forma correcta. La informática es una gran aliada en este caso.

 

Fases de la auditoría energética en una vivienda

 

La auditoría energética consta de los siguientes pasos:

  1. Planificación y obtención de los datos: los especialistas recogen diferentes parámetros y preguntan a los usuarios del edificio. También se realiza un informe para sacar las primeras conclusiones antes del análisis.
  2. Medidas experimentales: con los primeros estudios, se realizan una serie de mejoras para intentar así que la eficiencia energética del edificio mejore.
  3. Diagnóstico: se realiza un cálculo para obtener los valores óptimos que un edificio puede lograr. Seguidamente, se comprueba si estos son compatibles con la normativa vigente.
  4. Análisis y propuesta de mejoras: la desviación entre los datos reales del edificio y los posibles se denomina margen de mejora, expresado tanto en datos medioambientales (kg/año) como biológicos (CO2/año). A partir de aquí, el técnico sugerirá varias soluciones (reducir la potencia, cambiar la tarifa de electricidad, colocar bombillas LED, instalar placas solares).
  5. Informe final: se entrega al cliente un escrito con todos los datos, propuestas y conclusiones de la auditoría energética. Su cumplimiento o no es totalmente voluntario.

Ahora que ya sabes lo que es una auditoría energética, cuáles son sus condiciones, qué analiza y de qué fases consta; puedes entrar en Housell e informarte sobre más cuestiones del mercado inmobiliario.

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